Durante el mes de julio, se registró un aumento en la inflación esperada por los ciudadanos, una caída en la confianza de los consumidores y un descenso en la valoración de la gestión pública. La percepción sobre la situación macroeconómica futura lideró las bajas en los indicadores de opinión.
Por Roberto Pico
La percepción de los habitantes sobre el rumbo de la economía mostró retrocesos en múltiples frentes durante el séptimo mes del año. Por un lado, la inflación esperada por la población para los próximos doce meses subió al 35,8% en promedio a nivel nacional, lo que representa un incremento de 3,7 puntos porcentuales respecto a la medición de junio.
Al mismo tiempo, el optimismo de los consumidores se redujo y el nivel de aprobación institucional retomó una tendencia decreciente luego de una breve interrupción el mes anterior.
En lo que respecta a la dinámica de precios, el promedio nacional de expectativas inflacionarias para un año vista se movió al alza, aunque la mediana de las respuestas se mantuvo estable en el 30%.
Para el corto plazo, los encuestados proyectan una inflación del 3,55% para los próximos 30 días, lo que marca un leve incremento frente al 3,50% registrado en junio.
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La información surge de tres informes publicados por la Universidad Torcuato Di Tella: la Encuesta de Expectativas de Inflación (EI), el Índice de Confianza del Consumidor (ICC) y el Índice de Confianza en el Gobierno (ICG).
El informe sobre precios destaca que «la inflación esperada muestra aumentos en todas las regiones» analizadas.
En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), el promedio subió de 29,8% a 38,8%, lo que representó el mayor salto regional, con una diferencia de 9 puntos porcentuales.
En el Gran Buenos Aires (GBA), la expectativa se ubicó en 43,2%, mientras que en el Interior del país alcanzó el 32,3%.
Según el estudio, «las expectativas en los hogares de mayores ingresos se ubican por encima de las del segmento de menores ingresos», con valores de 36,6% y 33,7%, respectivamente.
Por otro lado, el Índice de Confianza del Consumidor (ICC) registró una baja mensual del 4,78% en julio, al ubicarse en 40,67 puntos. Además, acumula una caída interanual del 12,30% frente a julio de 2025.
La retracción fue generalizada tanto a nivel geográfico como socioeconómico.
El GBA encabezó las caídas regionales con un descenso del 6,35%, seguido por CABA (-6,24%) y el Interior (-1,68%).
En cuanto a la segmentación por ingresos, la pérdida de confianza fue considerablemente mayor entre los hogares de menores recursos.
El informe detalla que «la caída más pronunciada se observó en los hogares de ingresos bajos (-11,47%)», mientras que en los hogares de ingresos altos la disminución fue de apenas 1,45%.
En términos interanuales, los sectores de menores ingresos muestran una confianza 20,42% inferior a la de hace un año.
Dentro de los componentes del ICC, el subíndice de Situación Macroeconómica fue el que más retrocedió, con una baja del 8,49%.
Por su parte, la percepción sobre la Situación Personal cayó un 3,89%, mientras que la predisposición a la compra de Bienes Durables e Inmuebles disminuyó un 0,48%.
Al separar por plazos, «las Expectativas Futuras mostraron la caída más pronunciada, con una disminución de 7,19%», frente a una baja del 1,24% en la percepción de las Condiciones Presentes.
El tercer indicador que mostró un deterioro fue el Índice de Confianza en el Gobierno (ICG), que alcanzó los 1,94 puntos sobre una escala de cinco.
Esto implica una caída del 6,5% respecto a junio y una contracción interanual del 21%.
Según el análisis de la Escuela de Gobierno, «en julio se retoma la tendencia descendente del ICG observada durante 2026, con junio como única excepción».
Desde el cierre de 2025, la confianza acumulada en la gestión pública cayó un 21,5%.
Casi todos los componentes del ICG presentaron variaciones negativas.
La Eficiencia en la administración del gasto público fue el indicador más afectado, con una caída del 15,4%.
También retrocedieron la Capacidad para resolver problemas (-7,3%), la Preocupación por el interés general (-6,9%) y la Evaluación general del Gobierno (-2,5%).
El único componente que permaneció prácticamente sin cambios fue la Honestidad de los funcionarios, que se mantuvo en 2,45 puntos, con una variación de -0,4%.
El perfil de quienes retiraron su confianza al Gobierno mostró diferencias marcadas según la edad, el género y el nivel educativo.
La mayor caída se registró entre los jóvenes de 18 a 29 años, donde el índice descendió un 23%.
También se observaron bajas importantes entre los hombres (-11,3%) y entre las personas con instrucción primaria (-24,7%).
Desde el punto de vista geográfico, los residentes del GBA redujeron su confianza en la gestión un 10,9%, frente al 5,6% en CABA y el 4,7% en el Interior.
En una perspectiva histórica, el promedio de confianza del actual gobierno durante sus primeros 31 meses de gestión se ubica en 2,37 puntos.
De acuerdo con el informe, esta cifra es «inferior al que obtuvo el gobierno de Mauricio Macri en el mismo momento de su mandato (2,01; -3,9%) y al registrado en la presidencia de Néstor Kirchner (2,26; -14,4%)».
Sin embargo, el valor actual se mantiene por encima de los registrados en igual período de las gestiones de Cristina Fernández de Kirchner y Alberto Fernández.
Finalmente, la encuesta sobre confianza institucional indica que la perspectiva económica personal sigue siendo el principal factor asociado a la aprobación del Gobierno.
Entre quienes creen que la situación del país mejorará dentro de un año, el índice de confianza alcanza los 4,15 puntos. En cambio, entre quienes anticipan un empeoramiento, el indicador desciende hasta apenas 0,33 puntos.
